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sábado, 25 de febrero de 2017

Espíritu del Carnaval

Corría por las calles al ritmo de la música, golpeando de vez en cuando a uno que otro turista con su vejiga de cerdo disecada, como era tradición.

Su traje rojo brillaba con la luz de los faroles en medio de la noche, pero su máscara de madera con nariz aguileña ocultaba su identidad.

—¡Jokili Kumm, Jokili Kumm! –decía mientras danzaba y golpeaba por las calles de su natal Colonia Tovar.

Risas, cerveza y un extraño dialecto que iba desde el castellano más criollo hasta el alemán más complejo, anunciaban el inicio del carnaval.

Mihael ya había terminado su jornada, y solo una cosa ocupaba su mente.



Siguió corriendo un buen rato, hasta que estuvo frente  a la imponente casa de paredes blancas y techo rojo. Cruzó la puerta del jardín, cuidando que el perro no lo notara y se escabulló sigilosamente hasta llegar a una enredadera que se extendía por lo alto de la pared hasta el balcón. Subió lentamente y con agilidad, hasta que finalmente lo logró.

Se tomó unos minutos para recuperar el aliento, y con cuidado, abrió la puerta corrediza.

Al entrar pudo verla, acostada en la cama, leyendo: El arte de perdonar, podía verse impreso en la portada.

La joven lo miró y sin moverse le dijo

—Eres tú…
—¡No pareces muy alegre de verme!
—Estoy viendo a un bufón.
—Soy un arlequín.

Él se quitó la máscara y el gorro. Estaba sudado y sus cachetes estaban rojos, haciendo juego con el resto de su traje.

—Mihael ¿Qué haces aquí? ¿Acaso estás loco? ¿Qué pasa si alguien te ve?
—¿Qué van a hacer? Tengo el traje y la máscara, así nadie me puede reconocer.
—¡Eres un imbécil!
—Pensé que te parecería romántico –dijo con una sonrisa de burla.
—Nada te parece romántico después de que te han engañado…

El cerró los ojos.

Con el ceño fruncido le reclamó.

—¿De verdad me vas a sacar eso otra vez?
—Te lo sacaré todas las veces que me dé la gana, y si no te gusta, te puedes ir por donde viniste!
—Johanna, por favor…
Yo te amo.
—Aja –respondió ella, fastidiada.
—Vine aquí porque quería verte. Te extraño.
—Lo que tú extrañas es a alguien con quien tirar, que es otra cosa.

Silencio.
Se miraron fijamente, hasta que él, sonriendo le dijo:

—Eres la alemana más criolla que conozco.
—Mis abuelos eran alemanes. Yo no.
—Sólo dame esta noche mujer –le suplicó.
—Sigues vestido de bufón.
—Eso se puede arreglar…

Se acercó a ella y empezó a acariciar sus piernas desnudas. Lentamente, sus manos acariciaban sus muslos.
Aproximó sus labios hasta los de ella y empezó a besarla. Acto seguido, besó su cuello, mientras buscaba sacarle el camisón casi transparente que la cubría.


Johanna solo lo miraba.
No le brindo caricia alguna, ni tampoco hizo ningún gesto de corresponderle.

—¿Qué es lo que te pasa? –preguntó él, sintiendo la evidente indiferencia.
—Nada.
—¿Cómo que nada? ¡No reaccionas!
—Exactamente. Porque no me da nada…
¡Tú ya no me causas nada!
—¿Acaso te volviste frígida?
—Sólo contigo.
—¡Por favor Johanna! ¿Me vas a decir que antes no la pasabas bien conmigo?
—No. Eso no lo voy a negar. Pero ahora es diferente.
—¿Se puede saber por qué? Sigo siendo la misma persona.
—¡No! ¡Ahora eres un maldito imbécil que se acostó con mi mejor amiga y pensó que yo nunca me iba a enterar!

Mihael quedó en silencio mientras veía a Johanna ponerse de pie.

—Ya no siento nada por ti.
Ni amor, ni amistad. Ni siquiera me das ganas de tirar.
No me das nada, y después de verte en ese traje de bufón, menos.

Él bajó la mirada.
Ella nunca se había sentido tan feliz y liberada en su vida.

—Quiero que te vayas –le ordenó.
—De verdad te amo y estoy arrepentido…
—Okey, pero ya vete.
—Por favor… –decía mientras ella lo empujaba hacia el balcón.

Una vez que logró sacarlo dijo:
—Auf Wiedersein, Mihael –cerrando la puerta corrediza y dejando caer las cortinas para guardar su privacidad.

Mihael esperó unos segundos, con la esperanza de que ella recapacitara.

Pero no ocurrió.

Humillado y herido en su orgullo, bajó del balcón de la misma manera en la que había subido, cruzó el jardín hasta salir de la casa y perderse en la oscuridad de la calle.

Por su parte, Johanna reflexionó un momento lo que acababa de hacer.

Las manos le temblaban y el corazón le latía muy rápido.

Caminó hasta su mesita de noche al lado de su cama y tomó el libro que leía antes de ser interrumpida. Saltó a la última página y escribió:


“Perdonar es algo maravilloso, pero mandar a la mierda a alguien que se lo merece es aún mejor.”


miércoles, 4 de enero de 2017

10 recomendaciones LIBRÍSTICAS para el inicio de año

Otro año que se va ¡Y QUE NUNCA REGRESARÁ!

Creo que el 2016 fue un año especialmente duro para todos, en todos los ámbitos de la vida pero, a pesar de la dificultad, lo bonito de esto es mirar hacia atrás y darnos cuenta de que también hay cosas buenas y son justamente estas las que debemos compartir y por las cuales debemos enorgullecernos.
En el 2016, me propuse leer un número determinado de libros, de los cuales, hoy les comparto mi TOP 10 de las lecturas que más disfruté, las que más me marcaron y las que me salvaron de un colapso nervioso.
Espero lo disfruten y se animen a leer alguno:

1- El año de Saeko

Fue mi primer libro en el 2016, escrito por Kyoichi Katayama (2006) y cuyo título en japonés es Funadomari made, este libro nos habla de la vida de una pareja japonesa en los años noventa, quienes tratan de encontrarse a sí mismos dentro del mundo e incluso dentro su matrimonio. Shun´ichi un joven trabajador y Saeko, su esposa, viven su vida tranquilamente, a veces sobre analizando las cosas, a ellos mismos y a todos los que los rodean, rutina que al final desembocará en un final y giro totalmente inesperados que marcarán la vida de cada uno de ellos pero que finalmente, les hará entender el amor que se tienen.


Nota: Aún hay ediciones disponibles en la tienda Nacho del C.C. La Casona II. Así mismo, en la librería Nacho de Sabana Grande que está cerca de la Estación del Metro del mismo nombre quedan varios disponibles a un precio solidario.

2- La huella del bisonte

Este libro fue escrito por Héctor Torres, y el mismo se centra en la complejidad de las relaciones humanas, enmarcadas dentro de lo que la sociedad considera moralmente correcto, al mismo tiempo que presenta un discurso en el cual el individuo se cuestiona a sí mismo qué tiene más peso: la moral social y colectiva o su propio deseo. Los personajes principales, Karla, Mario y Gabriela, representan un triángulo armonioso en la mayoría de los casos, que al mismo tiempo pueden interpretarse como las diferentes formas de actuar y pensar que puede tener el ser humano ante diversas situaciones de la vida cotidiana. Aún así, el erotismo tiene un papel fundamental en esta novela, haciéndola atrapante no sólo por jugar con la sensualidad, sino por adentrarse dentro de la psicología de los personajes y cómo sus propias decisiones, son capaces de atormentarlos.

Nota: Mi edición es una de las más antiguas, la de Editorial Norma. Si buscas bien podrás encontrar algún ejemplar escondido en las librerías, pero también es cierto que Ediciones Punto Cero está reeditando esta novela, por lo que este año estará disponible para los lectores.


3- Si así eres en rayas cómo serás en pelotas: Piropos y antipiropos caraqueños

Un poco de teoría nunca está de más al momento de leer, especialmente en un país como Venezuela, donde el piropo es algo tan común y suele rayar en lo desagradable. Carla Margarita Gonzáles es licenciada en Letras de la UCV y en este trabajo (2009), explora el uso del piropo como herramienta de poder por parte del hombre para objetivizar la figura femenina y mantener una actitud de dominación sobre ella (especial y específicamente con los piropos considerados “negativos” o groseros). De esta manera, se evidencia cómo la palabra se convierte en un instrumento de dominación de género, en este caso, al mismo tiempo que es aceptado como algo cultural e incluso, como un rasgo del que hay que enorgullecerse en cuanto a rasgos identitarios nacionales.
En este sentido, el estudio busca aproximarse a la reacción que producen los piropos callejeros en las mujeres y la reacción que producen en los hombres, evidenciando así que no es una costumbre tan buena o “chévere” como se trata de hacernos creer.


Nota: Mi ejemplar lo encontré en la Librería Alejandría en Chacaito, pero la Librería Lugar Común cuenta con una gran cantidad de ejemplares de la Fundación para la Cultura Urbana, así que hay muchas probabilidades de encontrarlo ahí. También en Galería Los Galpones, si buscas bien, puedes encontrar, aunque es un poco complicado llegar hasta allá.


4- Escandinavia y otros destinos

No suelo leer poesía, pero este libro llegó a mis manos por pura casualidad y por ello estaré eternamente agradecida. Escrito por Odette da Silva y publicado por Monte Ávila Editores en la colección Las Formas del Fuego (2006), los diferentes poemas que aquí se presentan hacen un recorrido por diferentes experiencias y personas que son identificados con el nombre de un lugar determinado, convirtiendo cada una de estas piezas en un conjunto extremadamente cálido a la lectura, hermoso y capaz de transmitir la imagen de esos países nórdicos tan lejanos y diferentes de toda esta locura tropical.


Escandinavia y otros destinos fue uno de mis libros favoritos en el 2016 y la verdad creo que lo seguirá siendo por mucho, mucho tiempo.

5- La dama de las camelias

Los clásicos son necesarios para la vida de un buen lector, pero un clásico como este es obligatorio leerlo. Escrito por Alejandro Dumas (hijo) basado en un romance que él mismo tuvo, La Dama de las Camelias es un libro sumamente hermoso, al más puro estilo del romanticismo francés, pero sin dejar de ser humano. Narra la historia de Armando Duval, un joven aristócrata francés y Margarita Guatier, una fina cortesana, los cuales se enamoran perdidamente el uno del otro y cuyo romance queda simbolizado con la flor de la camelia, la cual inicia siendo blanca y pura, pero al marchitarse se vuelve roja como el fuego y la pasión que ambos personajes llegan a sentir hacia el final de su romance.
Si bien el amor de estos dos inicia como un juego, tiene tintes trágicos pero también inocentes, en los cuales interviene (como siempre) las convenciones sociales de la época, con las cuales el individuo se encuentra en eterna lucha.


Nota: Puedes encontrar un ejemplar en cualquier lugar donde vendan libros de segunda mano. Bajo el Puente de Las Fuerzas Armadas es el lugar por excelencia para encontrarlo. Si vives en San Antonio de Los Altos, en la librería Yakarta (Oficentro El Picacho) tienen una edición más nueva y coqueta y no está tan costosa.


6- Desiguales entre iguales. Radiografía social de la Venezuela actual

Escrito como un ensayo (2015) del sociólogo Luis Pedro España, este libro hace un esfuerzo por conocer y comprender las diferentes caras que conforman la totalidad de la vida de la sociedad venezolana, tales como la familia, el estado, la educación, la pobreza, la economía, etc. hasta llegar a la pregunta: ¿quién es Venezuela? 
Lo cierto es que como sociedad, no nos conocemos realmente y eso es uno de los principales problemas que tenemos ya que, nos enorgullecemos de cosas que forman parte de nuestra idiosincrasia pero que en cualquier otro lugar es simplemente lo que hacen los delincuentes, por decir lo menos.
En este ensayo, Luis Pedro España busca aproximarse a esa Venezuela real y honesta a través de cifras, experiencias pasadas y análisis, sin dejar de lado la parte humana, la cual es tan necesaria rescatar y dejar de disfrazar con el falso mito de que “el venezolano es solidario”. En pocas palabras y a rasgos generales, vivimos en una sociedad sumamente individualista con un gran potencial para salir adelante, pero en la que el facilismo y la falta de normas y convivencia ciudadana forman parte de los principales problemas que siguen alimentando el desastre.


Nota: Yo lo conseguí en el pasillo de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, también lo he visto en Nacho y en El Mundo del Libro.


7- The wind from Hastings

Lo cierto es que esta fue otra casualidad maravillosa que me encontró (sí, me encontró) un día en Sabana Grande. Escrito por la estadounidense Morgan Llywelyn, cuyos ancestros son de origen irlandés, Los vientos de Hastings (1978) -traducido al español- se basa en la historia de la reina consorte de Inglaterra Edith, hija del Conde de Mercia, quien primero estuvo casada con el bardo Griffith App Llywelyn y luego fue obligada a contraer nupcias con Harold Goodwine, futuro rey de la Inglaterra unificada y asesino de su esposo.
Así pues, la historia se centra en los vuelcos que da la vida de nuestra protagonista durante el desarrollo de una gran cantidad de episodios registrados en la historia, y cómo supo mantener la fortaleza y adaptarse a las circunstancias sin abandonarse a  sí misma, para seguir adelante hasta llegar al punto de su vida en que pudo escapar con su hijos a un lugar seguro y desaparecer de los registros históricos para vivir y morir en el completo anonimato.


Según la autora, su propósito al hacer este recuento histórico de una de las épocas más importantes para este territorio es “aprender que no estamos solos, que las personas de todas las épocas han tenido que lidiar con problemas similares a los nuestros y superarlos es darnos esperanzas para el futuro.”

8- Individuos o masa ¿En qué tipo de sociedad quieres vivir?

Este libro es un esfuerzo conjunto entre Antonio Canova Gonzáles, Luis Alfonso Herrera Orellana y Giuseppe Graterol Stefanelli y está dividido en cuatro partes que abarcan los aspectos de acción humana y economía, la ética y moral, el derecho y la política y finalmente, el aspecto histórico. Todos estos con el propósito de establecer las diferencias entre sistemas políticos que buscan homogeneizar a la población al punto de despojarla de su individualidad para así convertir a las personas en simples instrumentos de repetición ideológica.
Si bien es cierto que la homogeneización es necesaria para lograr una convivencia en sociedad armoniosa, la individualidad es fundamental dentro del ámbito humano para así lograr el progreso, personal y socialmente hablando, ya que son justamente los aspectos individuales los que permiten cambios de paradigmas y mejoramientos sociales de cualquier tipo: nuevas ideas y nuevos aportes novedosos y provechosos. Es justamente, todo este proceso el que se estudia y presenta con lujo de detalles, este trabajo excepcional para entender un poco la psicología de masas que usan los regímenes totalitarios para engañar a los “débiles” y así justificar su papel en la historia, a pesar de ser sistemas fracasados.


Nota: La verdad este fue un regalo, pero lo he visto en el pasillo de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela y en El Mundo del Libro.


9- La picardía del venezolano o el triunfo de Tío Conejo

Escrito en el año 2008 por Axel Capriles, este libro debería ser lectura obligatoria en todas las instituciones educativas del país, ya que describe perfectamente los rasgos más característicos del venezolano “vivo”. Desde el inicio de la figura del trickster en la mitología griega y nórdica, hasta la España de Cervantes, se hace una reconstrucción y análisis sobre los orígenes de la figura del pícaro en la historia y cómo, finalmente, la misma llegó a nuestro continente-país, para convertirse en una virtud necesaria para la vida y desembocando en la viveza criolla que todos conocemos, criticamos y practicamos hoy en día.
Una vez más se habla del carisma y simpaticura del venezolano como característica por las cuales hay que enorgullecerse, pero que en realidad, funcionan como la contraparte de ese rasgo individualista y egoísta del “vivo”, siendo ambas caras de la misma moneda y por ende, negativas las dos. En pocas palabras, la idiosincrasia venezolana está marcada por rasgos individualistas que buscan el bienestar personal, sin importar la norma y solidaridad social para el buen funcionamiento y la armonía dentro de la colectividad, disfrazándonos de “panas” de todo el mundo, pero siempre esperando el momento en que podamos sacarle provecho.


Nota: Aún hay ediciones disponibles en Nacho del C.C. La Casona II y es probable que lo consigas en el pasillo de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela.


10- Colmillo Blanco

De pequeña solía ver una serie con el mismo nombre, la cual estaba basada en el libro escrito por Jack London, pero lo cierto es que White Fang (en inglés), además de ser una narración sumamente fría, algunas veces feroz y desalmada, conforma una  historia espectacular que puede ser leída por cualquier persona a cualquier edad. Pero también es cierto que, a pesar de hablarnos de un increíble lobo mitad perro,  es una novela en la cual el entorno es fundamental para construir y moldear a los seres (en este caso, nuestro peludo protagonista).
Al leerlo, no sólo recorrí los paisajes invernales estadounidenses, sino que también recordé un poco las propuestas teóricas de Durkheim, uno de los clásicos de la sociología, cuando London nos habla de que Colmillo Blanco sigue la ley del más fuerte, la ley del bosque, la cual es dura, nada amable, pero aún así sabia. Los seres humanos también somos moldeados por las circunstancias, la norma social y las dinámicas de los grupos;  por muestras de amor u odio, pero lo cierto es que siempre estamos a tiempo para cambiar una cosa por la otra. Lo único que debemos hacer es seguir el llamado.


Nota: Este lo encontré en la FILVEN 2016 (Feria Internacional del Libro en Venezuela), pero en el Puente de Las Fuerzas Armadas también he visto ejemplares de segunda mano.


Así pues, esta es mi humilde lista que me acompañó en el 2016 y que les recomiendo totalmente para disfrutar un poco más de la vida. Cada uno de estos libros merece una reflexión mucho más profunda y personal que estoy segura, cada uno de ustedes podrá darle al momento de leerlos.


Solo esperemos que este 2017 sea venturoso, podamos hacer muchísimas lecturas y que tengamos salud.

domingo, 20 de noviembre de 2016

¡LAS GEISHAS NO SON PUTAS!

Japón es fascinante. Lejano, pero fascinante.
Gracias a la globalización hemos tenido acceso no sólo a su tecnología, sino también a diversos productos culturales como el anime, sushi, Hello Kitty y en el 2020 (Dios mediante) podremos disfrutar de las olimpiadas en Tokio.

Una de las cosas más hermosas que nos ha regalado Japón es la literatura, la cual nos habla en detalle de un mundo de vida totalmente diferente al nuestro, que muchas veces nos cuesta entender. Por esto mismo, así como estamos rodeados por diversas expresiones de la cultura japonesa, también tenemos un montón de confusiones y malentendidos con otras, tal como sucede en el caso de las geishas. Sí, las geishas. Esas sobrias y hermosas mujeres de coloridos kimonos y cara blanca.

Justamente, si le preguntamos a alguien en la calle qué es una geisha, lo más probable es que nos responda:

—¡Ah sí! ¡Las putas de Japón!

Entiendo que ese país está lejos y las geishas cada vez son más escasas, pero aún así considero conveniente hacer una aclaratoria sobre lo que realmente hacen estas mujeres, pues lo cierto es que no existe nada más alejado de una geisha que una prostituta.


Mineko Iwasaki, una de las geishas más prominentes, famosas y exitosas de Japón, escribió un libro llamado Vida de una Geisha y en el mismo no sólo narra sus memorias, sino que también brinda una gran cantidad de detalles sobre la vida de estas mujeres, haciendo énfasis en la disciplina que deben tener como profesionales y artistas y, más específicamente, sobre el hecho de que una geisha o geiko es una mujer que se dedica a las artes y al entretenimiento, nunca al acto sexual o carnal.

Pero primero lo primero, repasemos algo de historia.

Origen

La palabra Geisha se traduce, literalmente como “persona de las artes”.
En un principio, esta profesión era ejercida tanto por hombres como mujeres y la misma consistía en que este artista se formara en las artes tradicionales japonesas tales como la danza, la música, la poesía y la conversación, entre muchas otras.

Fue por los años 1800 que los geishas masculinos (llamados hōkan o taikomochi) empezaron a declinar, dándole paso a las onna geisha (literalmente “geisha mujer”) de convertirse en las únicas artistas y anfitrionas encargadas de todas estas actividades, haciéndose una práctica común y exclusiva del género femenino en Japón y afianzándose a lo largo de la historia hasta nuestros días.

De esta manera, las geishas son mujeres que inician su entrenamiento a partir de los quince años -o incluso desde antes- en todo lo que concierne a las artes tradicionales japonesas como la práctica de instrumentos como el shamisen, danzas típicas y una de las más importantes, la conversación, la cual es fundamental en las reuniones que preside la geisha, ya que su papel es el de ser anfitriona.


Maiko vs. Geiko

Para ser una geisha es necesario un montón de preparación y trabajo duro y la verdad es que las aprendizas son llamadas maiko -jóvenes en la primera fase de entrenamiento- mientras que las geishas ya maduras son llamadas geiko y hay algunas diferencias estéticas que nos permiten identificar a cada una a simple vista:

Las Maiko son más jóvenes y esa inocencia y alegría se expresa en toda su apariencia. Los kimonos son mucho más coloridos, los estampados más vistosos y las mangas mucho más largas. El obi tiene una pesada y larga cola en la parte posterior y junto a esto, usan un cuello o eri de color rojo, el cual simboliza la vitalidad de la juventud.
Su cabello consiste en un penado llamado Momoware, que tiene la forma de un durazno gigante con una llamativa cinta roja en el centro, así mismo, los accesorios que usan son mucho más llamativos y la cantidad es mayor que la de una geiko.
Finalmente, el maquillaje consiste en una capa blanca sobre el rostro y cuello, el labio inferior pintado de rojo carmín y rubor en las mejillas para acentuar el aire infantil.


Con esta apariencia también hay diversos compromisos que la aprendiza debe cumplir, tales como continuar con sus estudios en las artes para convertirse en geiko y permanecer bajo la tutela de su “hermana mayor”. Así mismo, el contenido de las danzas y demás expresiones artísticas responderán a su edad y preparación para llevarlas a cabo.


Por otro lado, las Geiko son aquellas jóvenes que han pasado  su etapa de aprendizaje y han superado diversas pruebas. Se caracterizan por ser artistas maduras, llevando kimonos mucho más sobrios, con algunos detalles en la falda, mangas más cortas y un obi recogido en la parte trasera.
El nuevo peinado será el shimada-mage, seguirán usando accesorios para el cabello, llamativos pero en menor cantidad que antes.
El maquillaje también cambia, pues ahora consistirá en la típica capa blanca en el rostro con ambos labios pintados de rojo carmín, los cuales simbolizan en paso de la juventud a la madurez.


Junto a su apariencia, ahora la geiko podrá interpretar nuevas piezas artísticas a las que antes no podía acceder, también puede decidir si independizarse o seguir viviendo en la okiya -casa de geishas- con el resto de sus compañeras.



No son putas

Uno de los orígenes de este malentendido, surge después de la Segunda Guerra Mundial en el momento que los soldados estadounidenses invaden Japón.
Al ser completamente ignorantes de la cultura nipona, los soldados estadounidenses estaban fascinados por todo lo nuevo que veían. Para las prostitutas japonesas, esto era una oportunidad así que, para poder cobrar más por su trabajo, se pintaban la cara de blanco y lucían kimonos coloridos haciéndose pasar por geishas. De esta manera, los soldados, ignorantes, pensaron que se estaban acostando con una verdadera y exclusiva geisha, cuando lo cierto es que una verdadera geisha nunca habría hecho tal cosa, ya que su profesión es la de una artista y su estricto código de comportamiento simplemente no permitía una cosa como esa.

Así pues, de regreso en los Estados Unidos, los soldados trajeron la concepción errónea de que las geishas son mujeres que venden sexo, simples prostitutas con aspectos rebuscados para hacerse interesantes.

Junto con este malentendido, están obras que aprovechan lo exótico de las geishas para mezclarlo con la ficción y de esta manera, lograr que el malentendido sea aún mayor. Tal es el caso del libro Memorias de una Geisha escrito por Arthur Golden, en el cual le asigna rituales y comportamientos propios de las prostitutas para hacer su historia más picante.

No me mal entiendan, el libro sí es bueno y la historia es conmovedora, además del hecho que el autor hizo un exhaustivo trabajo de investigación en el cual logró documentar muchos detalles interesantes de la vida de las geishas para colocarlos en el libro, pero aún así, pinta a estas artistas como mujeres que se esfuerzan toda su vida para alcanzar el perfeccionamiento de las artes japonesas tradicionales para finalmente, hacer recaer su valor en cuánto quiere pagar un tipo por su virginidad.

Algo absurdo y alejado de la realidad.

El problema con este tipo de libros es que la gente no suele investigar más allá, por lo que se quedan con esa concepción errónea y la reproducen sin siquiera estar seguros. Esto se hace mucho peor cuando sacan una película (sí, dirigida por Spielberg) en la cual sigue cometiéndose el mismo error, a partir de lo cual se reproduce (AÚN MÁS) el estereotipo y el malentendido, condenando a estas profesionales a ser vistas como simples prostitutas por el resto del mundo.

En su libro, Mineko Iwasaki habla detalladamente de los rituales y códigos que se siguen cuando una joven se decide a ser una geisha, y algo que deja muy en claro es que estas profesionales no tienen permitido ningún tipo de contacto sexual con los hombres.



Si bien es cierto que la mayoría de sus clientes pertenecen al género masculino, estas mujeres tienen terminantemente prohibido dejar entrar hombres a la okiya. Además, cuando quieren tener una relación sentimental, primero deben notificar a la dueña de la okiya o “madre” para que la misma permita o bendiga esa unión.

A pesar de todo esto (y muchas cosas más que no da tiempo de mencionar aquí), la reputación de estas mujeres está bastante arruinada en el mundo, o al menos en cuanto a los estereotipos, tanto así que en el Miss Universe del año 2009 le llovieron críticas a la concursante del país nipon, la cual tuvo que cambiar su atuendo típico para no reforzar o incrementar el malentendido sobre ese aspecto de su cultura, sumado al hecho de que sentían preocupación por transmitir una idea errónea en cuanto a este país.



De esta forma, es una lucha para nuestros amigos de Japón y, personalmente, la razón por la que decidí informarme sobre la verdad de este tema fue porque me indignaba demasiado pensar que unas mujeres tan hermosas, serias y tan dedicadas invirtieran tanto esfuerzo, dinero y habilidad para ser unas simples putas.

Pero en fin, este es nuestro mundo: uno lleno de malentendidos, gente estúpida y otros más que se quedan con lo primero que les dicen. Luego estamos otros que nos indignamos con algunas cosas sin importancia y nos abrimos un blog para escribir sobre ellas.

Eso está bien, especialmente porque aprender es divertido y compartir lo que se aprende lo es aún más, así que, la próxima vez que hables de Japón recuerda que es algo más que Pokémon y sumos.

Y las Geishas son más que maquillaje y kimonos, pero más importante, ¡NO SON PROSTITUTAS!

☺☺☺



martes, 11 de octubre de 2016

HEIDI: LA VERDADERA MARXISTA

Creo que todos conocemos a Karl Marx o Carlos, como algunos lo llaman en español. Nacido en el año 1818 en el antiguo Reino de Prusia y fallecido en el año de 1883 en Reino Unido, fue un filósofo, periodista, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. Popularmente conocido por su obra El Capital y el Manifiesto del Partido Comunista, es estudiado hasta el día de hoy por sus aportes intelectuales y completos análisis sobre los cambios que se desarrollaban en la sociedad durante el momento de la Revolución Industrial. (Eso por decir lo menos.)




Ahora bien, es bastante probable que pocos conozcan a Johanna Spyri, nacida en el año 1827 en un tranquilo pueblito en Suiza y fallecida en el año 1901, es la autora de una de las obras más importantes y queridas en la literatura infantil: Heidi.


¿Qué tienen en común éstas dos personas?

Pues verán, después de varias lecturas al libro de Spyri, en comparación con lo poco que he leído sobre Marx, he llegado a la conclusión de que Heidi, la niña de Spyri, es lo más cercano a lo que el mismo Marx considera un marxista. Sí, Heidi es una verdadera marxista y para ello, decidí ayudarme con un escrito del señor Erich Fromm: Marx y su concepto del hombre.

Vamos por partes: el personaje de Heidi, es una dulce niña huérfana que es enviada por su tía Dora, a vivir con su abuelo en las remotas montañas de los Alpes Suizos. A partir de allí se sostiene el argumento de la historia, la cual se basa en la descripción de la vida en las montañas y cómo la misma choca con la vida en la ciudad (específicamente Frankfurt) a la cual es llevada Heidi más adelante.




¿Pero qué tiene esto que ver con Marx y su concepto del hombre?

“El fin de Marx era la emancipación espiritual del hombre, su liberación de las cadenas del determinismo económico, su restitución a su totalidad humana, el encuentro de una unidad y armonía con sus semejantes y con la naturaleza." (Fromm, 1970: p.15)

A partir de esa cita, empezaremos nuestro análisis de diversos elementos de la novela:

Liberación de las cadenas del determinismo económico


Para Marx, lo que los individuos son depende de las condiciones materiales de producción, es decir, la manera en la que se obtengan las cosas que necesita la gente para vivir, para cubrir sus necesidades. Eso es lo que determinará la organización social y por ende, las ideas e intereses de los mismos. Marx creía que el hombre y la naturaleza eran uno solo, y que la segunda podía ser aprovechada por el hombre sólo para cubrir las necesidades básicas que garantizaran la existencia.

La vida en los Alpes era sumamente sencilla, humilde, sin lujos y con una dinámica bastante parecida a la del día anterior. Así pues, la vida de la pequeña Heidi consiste en despertar con el sol, asearse, ordeñar a las cabras (actividad fundamental antes del desayuno), comer con el abuelito y luego, acompañar a Pedro el cabrero a pastorear a las cabritas en la pradera. El final del día consistía en volver a la cabaña, despedirse de las montañas bañadas en fuego al atardecer, cenar, contarle al abuelo sus aventuras para, finalmente ir a dormir hasta el día siguiente.

Puede parecer monótono, hasta aburrido, pero lo cierto es que a través de esta relación constante con su entorno y la naturaleza, Heidi desarrolla una gran sensibilidad hacia el mundo que la rodea: animales, plantas, montañas, clima y finalmente, las personas con las que comparte el mismo. Claro que, esto es gracias al conocimiento y sensibilidad transmitidas por el abuelo, quien lleva muchos años viviendo como un ermitaño apartado de la aldea y amargado ante la idea de tener que interactuar con la gente del pueblo de Dörfli.




“El trabajo es el factor que constituye la mediación entre el hombre y la naturaleza.” (Fromm, 1970: p.28)

En los Alpes, Heidi, su abuelo y la gran mayoría de los habitantes de Dörfli viven del fruto cotidiano de su trabajo. Un ejemplo claro de esto son las cabras, las cuales son sumamente importantes en la dinámica de la montaña pues, a partir de su leche, se obtiene el queso (una de las comidas principales) y muchos otros derivados que forman parte de la dieta de estos personajes.

Así mismo, las verduras y frutas son cultivadas por los propios consumidores y si bien es cierto que se dan intercambios económicos utilizando dinero, la figura del trueque está muy presente. De esta manera el trabajo también se convierte en un mecanismo de relación con la naturaleza, de la cual se obtiene el alimento para vivir, siempre y cuando no se caiga en la codicia o en la acumulación. (Evitando así la enajenación).

“Las verdaderas necesidades del hombre son aquellas cuya satisfacción es necesaria para la realización de su esencia como ser humano.” (Fromm, 1970: p.73)

En el caso de Heidi, sus necesidades inmediatas en este contexto son comer, salir a jugar y explorar con su amigo Pedro; aprender y preguntar cosas a su abuelo. Heidi tiene una necesidad por conocer su entorno, por lo que ser curiosa es una condición ontológica en ella. La observación y reflexión también son actividades que realiza con frecuencia a pesar de ser tan pequeña, ya que, siente fascinación por el imponente paisaje que la rodea y todo lo que constituye, convirtiéndose lentamente en parte de ella.


Emancipación espiritual del hombre


Transcurridos unos años en las montañas, Heidi se ha convertido en una experta en cuanto a vivir en las mismas. Cada día es un nuevo descubrimiento para ella y por primera vez en su corta vida, siente que tiene un hogar.

La pequeña se encuentra en un estado de plenitud que está ligado no sólo con su entorno sino también con su condición de niña. Ha aprendido a cultivar la compasión y el servicio (hacia sus amigos y familia) al mismo tiempo que ha logrado una personalidad contemplativa.

Un día, la tía Dora regresa a la cabaña de los Alpes para llevarse a Heidi a la ciudad de Frankfurt, en donde ha encontrado trabajo y un buen lugar para Heidi en la casa de los Sesseman, una familia adinerada en la cual la niña será la compañía de Clara, una joven parapléjica y deprimida que casi nunca sale de casa por su delicada salud. Esta oportunidad es planteada por Dora al abuelo como única, ya que le permitirá a Heidi recibir la educación de una señorita de ciudad, aprender a leer y escribir, sin mencionar que también tendrá techo y comida: en pocas palabras, una vida resuelta.

Al principio el abuelo se opone, pero finalmente cede, pues Dora lo convence de que la vida de una ermitaña en los Alpes no es la mejor opción para una niña de diez años. Heidi por su parte decide ir (prácticamente engañada por Dora), con la idea de que pronto volvería a sus queridas montañas y con su amado abuelo.

Una vez en Frankfurt el golpe es bastante duro: una gran ciudad, ruidosa y con mucha gente. Una casa enorme que ahora sería su hogar, muchas normas, etiqueta y deberes con los cuales cumplir hacen sentir a Heidi algo agobiada, pero también es cierto que se hace gran amiga de Clara.




“El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general (…) el ser social determina su conciencia.” (Fromm, 1970)

De esta manera, el nuevo entorno moldea una nueva Heidi, desde su forma de comportarse hasta su propio nombre pues, la institutriz de Clara (la señorita Rotenmeier), se dirige a ella como Adelaida.

Aún así la “pequeña suiza” sigue manteniendo su esencia, aprende a escribir y leer e incluso aprende sobre la religión católica (con ayuda de la abuela de Clara). Se relaciona con Clara hasta el punto de ser como hermanas y el señor Sesseman se encariña tanto con ella que decide adoptarla, pero esto solo significa la renuncia total a su antigua vida de ermitaña.

Heidi ha traído una gran mejora en la salud de su amiga, alegría en la enorme mansión y a cambio, ella ha recibido educación, amistad y amor pero aún así algo le falta. Extraña a su abuelo, a Pedro, las cabritas, pues su vida y su verdadera esencia está en las montañas, con el sol y el viento.

Luego de casi dos años en Frankfurt, entendiendo que no regresaría con su abuelo, Heidi cae enferma, deja de comer y empieza a padecer de sonambulismo, por lo cual, el señor Sesseman habla con su hija y toman la decisión de enviarla nuevamente a su hogar.

Restitución a su totalidad humana


“Las circunstancias hacen al hombre y el hombre a las circunstancias.” (Fromm, 1970: pp. 33-34) 

De esta manera, un nuevo episodio en la vida de Heidi comienza: el regreso al hogar, a su esencia, a su corazón, con todo lo positivo que le ha traído su experiencia en la ciudad, conocimiento y la nueva relación establecida entre la divinidad (católica, en este caso) con la naturaleza.

Las circunstancias han moldeado a Heidi y, de una manera u otra, ella ha moldeado las circunstancias hasta el punto de alcanzar su más profundo anhelo. En este punto de la historia, ha aprendido a amar a sus nuevos amigos de Frankfurt y éstos han alcanzado un amor y reconocimiento hacia Heidi que solo evidencia un sentimiento de igualdad enmarcado en la comprensión y decisión de dejarla ir, con la promesa, claro está, de volverse a encontrar en los Alpes.

“La existencia de lo que amo realmente (…) es sentido por mí como una necesidad, sin la cual mi esencia no puede realizarse, satisfacerse, completarse.” (Fromm, 1970: p.46)




El encuentro con una unidad y armonía con sus semejantes y con la naturaleza


Heidi regresa a los Alpes porque allí está ella, es lo que ama y lo que la hace ser quién es. Vivir en los Alpes es una necesidad, es feliz y es una con su abuelo, Pedro, la abuela de Pedro, su cabritas y ahora podrá compartir con su querida Clara ésta parte de ella y ser más unidas, más iguales. Es un final feliz con una Heidi agradecida con la vida por dejarla volver a las montañas, un abuelo que ha recuperado la confianza en los demás y en Dios gracias al regreso de su amada nieta, Pedro que ha recuperado a su amiga y compañera y una familia en Frankfurt que ha recuperado una hija y ganado otra. 

El final del libro de Spyri es una alusión de que volver a las raíces y a la sencillez, es la respuesta ante las nuevas dinámicas modernas que empezaban a vivirse por aquella época. El regreso a Dios es una metáfora que acompaña el regreso a casa de Heidi, igual que en la parábola del hijo pródigo. De alguna manera, Spyri nos invita a conocer su mundo, su hogar y su origen, al mismo tiempo que hace un  llamado a regresar a lo más esencial del ser humano para alcanzar la verdadera felicidad, aquella capaz de trascender.


 “Y todavía pasaron muchas cosas en la cabaña del abuelo y Heidi fue más feliz que lo que había sido nunca, pues pudo hacer dichosos a los que amaba y habían sido buenos con ella en los días tristes, pero muy útiles, que pasó en la ciudad. Y para Pedro, su abuela y algunos sencillos habitantes de Dörfli, hubo más de una sorpresa en todo lo que aconteció después, y que otro día contaremos si la historia de Heidi os ha gustado.” (Spyri, 1975: pp. 226-227)